Armando Guedez Rodríguez: Cuatro virtudes para ser un buen jugador de ajedrez
Ajedrez

Armando Guedez Rodríguez: Cuatro virtudes para ser un buen jugador de ajedrez

Todas ellas se pueden trabajar, es decir, no son cualidades innatas. Puede ser que algunos jugadores de ajedrez tengan más o menos facilidad para desarrollarlas con éxito, pero con trabajo e interés todo buen ajedrecista debería acabar teniendo, por lo menos en cierto grado, las cualidades que se expone a continuación.

1.- Ser Apasionado del ajedrez

Aunque no se ha ordenado por grado de importancia esta lista, es importante insistir en que probablemente esta cualidad sea la que acabe teniendo más peso, puesto que el verdadero apasionado del ajedrez encontrará la motivación necesaria para trabajar y esmerarse en conseguir las cualidades que siguen a este punto.

2.- Tener Confianza en sí mismo

Sin duda ésta es una cuestión de carácter psicológico muy importante, especialmente para los niños y adultos que participan en torneos de ajedrez.

Armando Guedez Rodríguez: Cuatro virtudes para ser un buen jugador de ajedrez

3.- Saber Aprender de las derrotas.

Es fundamental saber extraer las lecciones pertinentes de las partidas que se juegan. En realidad no sólo de las derrotas, sino de todas las que disputamos. Para ello el análisis de esas partidas es una tarea que los niños deberían incluir en su rutina de estudio, bien sea con su entrenador, en caso de que dispongan de él, o por lo menos por su cuenta.

Pero si olvidamos las partidas que jugamos y no nos esforzamos en buscar las razones que nos llevan a cometer ciertos errores, estaremos olvidando una de las cuestiones fundamentales para el progreso del jugador de ajedrez. El mítico Mihail Botvinnik, patriarca de la Escuela Soviética de Ajedrez, hacía mucho hincapié en ello.

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4.- Saber adaptarse a los ritmos de juego

Hoy en día son varios los ritmos de juego de los diferentes torneos en los que participamos. En los torneos de partidas lentas se ha impuesto el ritmo de 90 minutos para toda la partida más 30 segundos de incremento por jugada, pero en los torneos de ritmos más cortos encontramos partidas de 5, 10, 15, 20 o 30 minutos sobre todo, con diferentes tipos de incremento. La práctica regular de partidas en estos ritmos de juego es fundamental.

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