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Armando Guedez Rodríguez: Ajedrez y la psicología, un matrimonio ideal

Cuando hablamos de la práctica del ajedrez y de volverse el mejor de los ajedrecistas resulta indispensable refugiarnos en la ciencia de la conducta y los procesos mentales; la psicología, que tiene mucho que aportar y que se relaciona directamente con el desarrollo del juego y de nuestras capacidades para entenderlo. No por nada Emanuel Lasker, campeón mundial de ajedrez durante 27 años consecutivos, llegó a idear un planteamiento enfocado en la psicología como herramienta de ventaja que le permitía evaluar a sus oponentes e idear una estrategia para derrotarlos.

Armando Guedez Rodríguez: Ajedrez y la psicología, un matrimonio ideal

 

 

 

 

 

 

 

 

De acuerdo con Lasker, ajedrecista de renombre mundial, el juego psicológico del ajedrez tenía una finalidad muy clara: exponer las debilidades de su oponente por medio de jugadas que evitaban el despliegue total de su fuerza. Por ejemplo, errores intencionales en las aperturas o defensas. Para él, la valoración psicológica que debe hacer un buen ajedrecista de su oponente, parte de 4 premisas:

  • Las fuerzas y fortalezas propias.
  • Las debilidades propias.
  • Valerse de las fuerzas del oponente.
  • Las debilidades del adversario.

Es entonces que un buen ajedrecista debe considerar los momentos del juego para actuar en consecuencia de los resultados que desee obtener. Pero, además, debe considerar también la pre-partida y la post-partida, ya que el resultado de un juego puede inferirse muchas veces antes de que se mueva la primera pieza; claramente que esto requiere de muchos años de práctica y preparación.

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Y es que la toma de decisiones no es un proceso que pueda manejarse únicamente desde lo racional cuando jugamos ajedrez, ya que influyen en el ajedrecista factores como el estado anímico, sus experiencias previas frente a su oponente, sus inseguridades y temores, o la confianza que se pueda tener en las probabilidades de victoria. Incluso el trabajo en equipo o el medio físico donde se encuentre puede repercutir positiva o negativamente en el desempeño de la partida.

Por ello, la psicología tiene un rol asesor fundamental en el desarrollo de todo ajedrecista que quiera llegar a la élite.

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