Si alguna vez te has sentido un poco tonto al permitir que tu rival capturase tu dama o te diera mate en una. Todo puede ser mucho peor. Deja de sentirte culpable cuando algo así te suceda. El mundo del ajedrez está lleno de historias locas y existen maneras de perder mucho más sorprendentes que las que implican una mala jugada en el tablero. Si no me crees, sigue leyendo.

A continuación te presentamos algunos motivos más tontos, raros y sorprendentes por los que puedes perder una partida de ajedrez.

Porque suena tu teléfono.

El teléfono es un feroz enemigo de los torneos de ajedrez. Desde hace tiempo no está permitido llevarlo encima mientras se juega una partida de torneo. Sin embargo, no dejamos de ver ejemplos de jugadores despistados a los que les suena en mitad de una partida. Y, ¿qué significa eso? ¡Pérdida inmediata de la partida! No trates de explicarle al árbitro que tienes dama de más sobre el tablero o que el teléfono ha aparecido mágicamente en tu bolsillo. Has perdido. Sí, como lo oyes: ¡un cero!

Por hacer anotaciones en la planilla.

Ya sabes que en las partidas lentas la organización del torneo provee a los jugadores de planillas para anotar las jugadas. ¡Y eso es lo que hay que hacer en ellas! Debes realizar la anotación de jugadas y está permitido que hagas lo mismo de los tiempos. Pero no puedes hacer lo que quieras con tu planilla. Para empezar porque es un elemento que pertenece a la organización del torneo.

El GM Wesley So perdió una partida frente al GM Var Akobian precisamente por realizar anotaciones en la planilla. Y no eran jugadas, lógicamente. Al parecer, el jugador americano de origen filipino tenía la costumbre de ayudarse con frases motivadoras que pudieran imprimirle energía. Y eso le costó el punto.

Por no dar la mano al rival.

La competición ajedrecística conlleva una serie de rituales, costumbres y obligaciones. Mantenerse en silencio durante la partida, no molestar al rival y estrechar su mano al comienzo son algunos de los actos asociados a las partidas de torneo. Lo que algunos no saben es que estrechar deportivamente la mano al contrincante al inicio de la partida, es algo más que una simple costumbre. No deberías negarte, salvo que quieras que te ocurra lo que le sucedió al GM Ivan Cheparinov frente al GM NIgel Short.