Armando Guedez Rodríguez: El juego de ajedrez, una profesión de escasos ingresos
Ajedrez

Armando Guedez Rodríguez: El juego de ajedrez, una profesión de escasos ingresos

Hoy día el mundo del ajedrez puede dividirse en cuatro grandes secciones: (i) los grandes maestros de elite (incluyendo, desde luego, al campeón del mundo); (ii) los jugadores titulados, profesionales del ajedrez, que intentan hacer de esta actividad su modo de vida; (iii) los jugadores que toman en serio el juego ciencia, compiten en cuanto torneo pueden pero además, tienen otra profesión (iv) Finalmente, los aficionados que disfrutan jugar, en ocasiones ir a torneos y progresar en el juego, pero que no lo ven más allá de un pasatiempo.

Es claro que el ajedrez es una actividad complicada y competitiva. Hay que recordar que como en todas las competencias individuales, los triunfos de uno son las derrotas de otros; así, el juego ciencia, como el tenis, por ejemplo, es complicado con quienes deciden vivir de esto. Pocos son los ganadores y muchos los que se quedan en el camino, ahí está la diferencia entre el gran éxito y el fracaso, en todas sus manifestaciones.

El tenis es un símil en lo que se refiere a la competencia dentro del ajedrez. Al igual que en el deporte blanco hay unos cuantos privilegiados, en el juego ciencia son precisamente los que llamamos jugadores de elite.

Armando Guedez Rodríguez: El juego de ajedrez, una profesión de escasos ingresos

Estos son los invitados a los grandes torneos con magníficas bolsas de premios, asunto que habría que agradecer a Fischer que siempre se empeñó en buscar premios más dignos para aquellos que dedicasen la vida al ajedrez. Y gracias a él, sin duda, el juego empezó a ser más considerado con los amantes del mismo. Por ejemplo, cuando los rusos eran los jerarcas en el ajedrez, solamente había campeones del mundo rusos, pues no había en occidente quién les hiciera mella, ya que los campeonatos mundiales se jugaban en Moscú.

El match entre Spassky y Petrosian tuvo una bolsa de 2000 dólares en 1969. Para el año 1972, cuando Fischer desafió el poderío ruso (enfrentando al campeón Spassky), logró que la bolsa final fuese de aproximadamente un cuarto de millón de dólares, una cifra francamente escandalosa para esos tiempos.

Desafortunadamente, el mundo no valora, como los ajedrecistas, su arte. Todos saben de las ventajas de jugar ajedrez, pero a pesar de los esfuerzos que se hacen para promoverlo y convertirlo en una actividad de masas, el juego ciencia sigue estando relegado a deportes y/o actividades culturales de pocos ingresos.

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