Un concepto concretamente trascendental en un juego de ajedrez es el de iniciativa. Si entendemos su significado y aprendemos a usarla contaremos con un elemento fundamental en la partida de ajedrez. Pero, ¿qué es la iniciativa y cómo debemos usarla? En este artículo te explicaremos todos los detalles.

¿Qué es la iniciativa?

Tener la iniciativa significa tener el mando de las operaciones. El bando que está creando amenazas o tiene mayor facilidad para crearlas es el bando que posee la iniciativa. Contrariamente a lo que piensan algunos, no tiene necesariamente que estar ligada al ataque contra el rey enemigo, sino con la posibilidad de crear problemas al oponente.

En una partida de ajedrez es muy frecuente que se produzca una situación en que uno de los bandos ataca, crea amenazas y pone en problemas al rival, y el adversario se defiende. El primero de ellos, como va quedando claro, es el que posee la iniciativa.

Por supuesto, relacionamos la iniciativa con el hecho de tener una ventaja, aunque estrictamente hablando no tendría por qué ser así. Lo que pretendo decir con esto es que hay situaciones en las que un bando tiene la iniciativa, pero gracias a la defensa adecuada del oponente esa iniciativa acaba desapareciendo y quizás la ventaja acabe cayendo del lado del que se defendía.

¿Qué hacer cuando tenemos la iniciativa?

La clave suele estar en no dar respiro al rival. Si fuera posible lo ideal sería tratar de que cada jugada que realicemos cree una amenaza o problema a nuestro oponente. De este modo, obligamos al adversario a centrase en la defensa, a aceptar el rol de defensor y será más complicado que acabemos siendo víctimas de un contraataque.

Por otro lado, la iniciativa se consigue gracias a ciertas ventajas o situaciones que se pueden presentar a continuación. Principalmente podríamos establecer las siguientes:

  • Ventaja de desarrollo
  • Ventaja de espacio
  • Otras ventajas posicionales
  • Debilidad del rey enemigo